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Prematuro final de la
cumbre ministerial en Miami
APENAS SE EVITA EL
FRACASO Y SE PRESENTA UN ALCA MINIMA
Gerardo Evia y Eduardo Gudynas
El encuentro ministerial del ALCA en Miami terminó prematuramente el jueves 20 al
caer la tarde. Los delegados de los 34 países endorsaron un acuerdo con compromisos
mínimos, dejando muchos temas pendientes para negociaciones que continuarán en las
próximas semanas. Entretanto tuvo lugar una marcha pacífica rechazando el ALCA, con una
presencia mayoritariamente sindical; aunque la prensa local insistió en difundir algunos
incidentes aislados. Si bien estos hechos acaban de suceder, es posible intentar un
análisis preliminar.
El plan original se extingue
La declaración aprobada por los ministros apunta a un acuerdo comercial mínimo.
Esto significa un cambio profundo en las negociaciones del ALCA: la ambición de un
acuerdo hemisférico sustantivo no se concretó, e incluso no se cumplen con los mandatos
que han signado la última etapa de las negociaciones. En efecto, los acuerdos logrados en
1998 (primero en la ministerial de Costa Rica y luego en la presidencial de Santiago) de
un compromiso único (single undertaking) y consideración de todos los temas sin
exclusión, han quedado por el camino.
Con la aprobación de las resoluciones de Miami se evita reconocer que el proyecto
original del ALCA está muerto. Vive, pero a nivel de un consenso mínimo, reununciándose
a una liberalización comercial sustantiva en todos los sectores para todos los países.
La declaración se parece en este caso más a la propuesta del ALCA light
promovida por Brasil y el Mercosur, aunque eso no quiere decir que sea contraria a los
intereses de Washington.
Esta revisión de las metas del ALCA en buena medida se debe al desacuerdo
persistente entre Washington y Brasilia en temas como el comercio agrícola, compras
gubernamentales y derechos de propiedad intelectual. Si bien tanto R. Zoellick como C.
Amorín han bajado el tono del debate público, ninguno de los dos ha cedido en sus
posiciones esenciales. Ese tira y afloje estaba comenzando a generar quejas en los demás
países (por ejemplo, posibles concesiones de EE.UU. desencadenaron cuestionamientos de
naciones como Canadá o Chile), mientras que la adminstración Bush necesitaba asegurar
algunos acuerdos antes que el debate electoral le impida nuevos movimientos.
Unos y otros lograron una declaración final, y con ello pueden decir que el
encuentro no fracasó. Este intento de salvar políticamente al encuentro ministerial del
ALCA a su vez refleja la debilidad de esta propuesta dentro de cada país; nadie podía
darse el lujo de un colapso como en Cancún, ya que los costos políticos ante la opinión
pública serían enormes.
La nueva ALCA es una Alquita
El nuevo objetivo revisado del proyecto ALCA es lograr un acuerdo sobre un
conjunto de derechos y obligaciones mínimas en los diferentes temas comerciales que
venían siendo negociados. Se espera lograr un convenio marco para los temas de acceso a
mercados, agricultura, inversiones, compras gubernamentales, inversiones, subsidios,
derechos de propiedad intelectual, antidumping y medidas compensatorias etc. Quedan
pendientes cuestiones claves, como la forma bajo la cual se determinará el mínimo común
denominador.
A partir de ese acuerdo básico, que representa un piso mínimo de membresía al
ALCA, los países que deseen avanzar en liberalizaciones o disciplinas colmerciales lo
podrán hacer en el marco de negociaciones plurilaterales. Teóricamente el término
negociaciones plurilaterales invoca a más de dos países, encomendándose al Comité de
Negociaciones Comerciales el establecimiento de procedimientos para esos pasos.
A su vez se vuelve a insistir en que todas las disposiciones serán consistentes
con la Organización Mundial del Comercio, de donde algunos temas controversiales (como
agricultura) finalmente se deberán resolver en esa institución. Se introducen cambios
menores respecto a fechas de la agenda, y algunas disposiciones de carácter
institucional.
Temas sociales y ambientales estancados
Una vez más se ha dado un paso atrás en incorporar los temas ambientales y
laborales. En el borrador del día anterior, los ministros consideraban crear un grupo
consultivo sobre temas laborales y ambientales, el que debería discutir y desarrollar
opciones para abordar esas cuestiones. Todo el párrafo fue excluído de la declaración
final.
En materia de participación de la sociedad civil se menciona el
interés de crear un comité consultivo de la sociedad civil en el marco
institucional del acuerdo, pero sólo a partir de su entrada en vigencia, excluyendo la
posibilidad de ampliar la participación desde esta etapa del proceso. Por lo tanto
permanecen todos los problemas conocidos de limitaciones a la información y a la
participación en las negociaciones del ALCA.
Se mantiene el objetivo
En suma el ALCA cambia de rumbo. Evidentemente ya no puede decirse que el proyecto
sea abarcativo ni ambicioso, y el resultado aún está por verse. El resultado es tan
modesto que los ministros terminaron un día antes sus trabajos, casi saliend de Miami por
la puerta de atrás, en el medio de importantes marchas ciudadanas de protesta. En lo
sustantivo no se ha avanzado, y los actores parecen haber renunciado al proyecto original.
La fecha límite de aprobación del tratado para 2005 se encuentra bajo un signo de
interrogación.
A pesar de esto se mantiene el objetivo de liberalizar el comercio hemisférico
por medio de acuerdos que son esencialmente asimétricos (donde un país más grande
impone condiciones a una nación más pequeña apelando a ciertas posibles ventajas
exportadoras). La nueva Alquita es totalmente funcional con esa postura y con
las negociaciones de acuerdos bilaterales que está siguiendo Washington. Por lo tanto en
lugar de un gran acuerdo hemisférico, todo parece indicar que seguirán avanzando los
acuerdos regionales, y que muchos de ellos podrán incluso cobijarse dentro de esta nueva
ALCA. En una línea similar también se mueve Brasil, y los convenios que busca por medio
de la ampliación del Mercosur también podrían ser compatibles con esta nueva ALCA. En
todos estos casos los temas esenciales del desarrollo siguen pendientes, y los canales de
participación ciudadana continúan siendo insuficientes.
Gerardo Evia y Eduardo Gudynas son analistas de información
en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina).
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