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Primera reunión del Comité de Negociaciones Comerciales acentúa las diferencias
El
ALCA, CON LAS MANOS VACIAS EN PUEBLA
Eduardo Gudynas
Sin acuerdos concretos finalizó la reunión del Comité de
Negociaciones Comerciales del ALCA que se celebró en Puebla (México). El
encuentro, que era muy esperado ya que debía concretar la reconfiguración del
acuerdo comercial de las Américas acordada poco tiempo antes en Miami, no logró
dar ningún paso en concreto, y se mantienen las fuertes divergencias entre
Estados Unidos y un grupo estrecho de aliados, frente al Mercosur y otras
naciones.
Si bien todos los delegados evitaron usar la palabra "fracaso" no
se pudo avanzar en acuerdos concretos. En esta reunión quedó bien en claro que
Estados Unidos cuenta con un fuerte respaldo de Canadá, México y Chile, los
que una y otra vez insisten en avanzar hacia un ALCA más ambiciosa. Esa
posturas fueron acompañadas por otras 10 naciones, incluyendo a los países
centroamericanos y casi todos los andinos.
Del otro lado se mantiene el Mercosur, acompañado por un grupo más pequeño,
que incluye a Venezuela (que sustenta la oposición más clara frente a este
proyecto), la novedad del acercamiento de Bolivia y el apoyo en varios temas de
la comunidad de países del Caribe (CARICOM).
La reunión de Puebla tenía por objetivo precisar algunos aspectos
pendientes desde el encuentro ministerial de Miami (noviembre de 2003), y dar
instrucciones a los grupos negociadores donde los técnicos abordan las
cuestiones específicas del comercio hemisférico. Las disidencias en Puebla se
mantuvieron durante los días de reunión, y no se lograron acordar
instrucciones precisas para los grupos negociadores, y por lo tanto el ALCA quedé
en suspenso. Pero además ni siquiera se logró un consenso sobre el mecanismo
de diferentes vías de negociación establecido en Miami (que apuntaba a que
unos países podrían seguir un camino más rápido y abarcados de apertura
comercial, mientras que otros podrían restringir temas y avanzar más
lentamente). De esta manera, este "impasse" en México tiene efectos
negativos hacia atrás, poniendo en duda varios de los acuerdos logrados en
Miami.
La dinámica de las conversaciones en Puebla han despejado claramente que la
propuesta de apertura comercial asimétrica que promueve Washington tiene
fuertes aliados en varios países de América Latina. Ha sido manifiesta la
presión de Canadá, Chile y México de avanzar a más, así como el apoyo
logrado en Centroamérica y los Andes a partir de la promesa de los acuerdos de
libre comercio bilaterales de Estados Unidos con cada uno de esos países.
Por el otro lado e MERCOSUR logró mantener su unidad. Ese bloque insistió
con el reclamo para eliminar todos los subsidios y apoyos a las exportaciones
especialmente en los EE.UU., mientras que Washington sólo aceptaba una
desgravación arancelaria "sustancial", que posiblemente abarcaría el
90% de los productos. Esta posición, apoyada por países como Chile, deja así
un 10% que podría ser protegido y que bastaba para cercenar las posibilidades
exportadoras más competitivas del bloque del sur. Las discrepancias se
mantuvieron en otros temas, como las inversiones y la necesidad de fondos
compensatorios para las economías más pequeñas, tal como propusieron además
Bolivia y las naciones del Caribe.
Ante esta disparidad de posiciones se llegó a un estancamiento donde varias
delegaciones gubernamentales indicaban que debían recibir nuevas instrucciones
desde las capitales para avanzar en los debates. Se llegó a sí a una situación
donde no era posible ningún progreso, y los delegados deberán volver a
reunirse en pocas semanas.
Peter Allgeir, el representante de los Estados Unidos, sostuvo que no se
estaba ante un "fracaso" sino un "receso". Martín Redrado,
el subsecretario de comercio exterior argentino, y que coordinaba las posiciones
del MERCOSUR, reconoció que no se lograron acuerdos en el tema agrícola y sólo
coincidencias generales en otras cuestiones. El MERCOSUR en este caso logró
mantener su unidad, con apoyos mutuos y favores complementarios. Argentina
acompañó a Brasil en exigir restricciones frente a las inversiones, a pesar de
la fuerte desregulación argentina que ya existe en ese campo, mientras que
Brasil reclamó la eliminación de todas las protecciones agrícolas acompañando
esa necesidad de Buenos Aires, a pesar de que en algunos sectores no las
necesita. Paraguay acompañó al grupo y Uruguay, en esta ocasión, no desentonó
con posiciones propias.
Si bien se evitó formalmente la palabra "fracaso", en realidad
nada se avanzó en Puebla, y ni siquiera se están manteniendo los compromisos
de la última reunión ministerial de Miami. En estos momentos el ALCA, como
proyecto hemisférico, se está desvaneciendo.
E. Gudynas es
analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América
Latina). Publicado el 10 de febrero 2004. La reproducción es libre pero por
favor cite la fuente.
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