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Polémicas en la clausura de la Cumbre Presidencial
LOS HERMANOS MENORES Y EL HERMAN O MAYOR EN MONTERREY
Eduardo Gudynas y Paola
Visca
Estados Unidos es el hermano mayor, y las demás naciones Latinoamericanas
son los hermanos menores – así se expresó el presidente de Ecuador, el
coronel Lucio Gutiérrez, en la clausura de la cumbre extraordinaria de
Monterrey. Sin eufemismos, Gutiérrez invocó una jerarquía y una relación de
subordinación con Washington, involucrando a su propio país así como a todos
los demás de América Latina.
Estas palabras fueron aceptadas en silencio y de alguna manera reflejan los
ritmos de la reunión de los presidentes. La mayor parte de las intervenciones
de una u otra manera hacían referencia a los Estados Unidos, y en muchos casos
enmarcaban pedidos de asistencia técnica o apertura de mercados al comercio.
Finalmente se aprobó la Declaración de Nuevo León, con una larga
referencia al ALCA, cumpliendo así las exigencias de Estados Unidos, aunque sin
indicaciones de una fecha precisa, contemplando las resistencias de Brasilia y
Caracas. En general la declaración es nuevamente propositiva, y merecerá un
artículo de análisis en detalle. Pero debe admitirse que el “hermano
mayor” logró colocar varios puntos de interés, una y otra vez es puesto en
un lugar de privilegio por sus pares Latinoamericanos, y hasta el presidente Fox
terminó alabando el plan migratorio de Bush.
La clausura de la cumbre dejó en evidencia la energía con que Washington
presionaba por su agenda, ya que sus propuestas una y otra vez volvían a la
mesa. Sin embargo no todos son fáciles seguidos. Una vez más, el “hermano
revoltoso” fue el presidente de Venezuela, H. Chávez. Antes de la reunión
dijo de todo, y durante la cumbre también. Crítico a Estados Unidos, llegó
tarde a varias reuniones, cuestionó la eficacia de las cumbres para atender los
problemas de la pobreza, volvió a dejar en claro sus resistencias al ALCA,
incluso volviendo a repetirlas, por las dudas, en la ceremonia de clausura, y
mantuvo unas siete reuniones bilaterales con varios presidentes, con muchos de
los cuales el comercio en petróleo fue el tema central.
En esta ocasión el “hermano pulpo” mantuvo una presencia más callada,
aunque activa. En efecto, el presidente de Brasil, Lula da Silva (cuyo apodo se
refiere a un “pulpo” que da muchos abrazos), evitó las choques directos con
Washington durante la reunión. Las relaciones entre los dos países enfrentan
problemas, y la cancillería de Brasil comienza a reconocer ese hecho; la actual
disputa por el control de pasajeros en los aeropuertos alimenta los problemas.
Además, a lo largo de toda la conferencia se mantuvieron discrepancias sobre la
resolución final de la cumbre, en especial referidas al ALCA.
Lula por lo tanto no entró en declaraciones polémicas. Insinuó un
movimiento importante como fue invitar a México a vincularse al MERCOSUR, y
habrá que ver cómo se procesa la cuestión. Sin embargo en una de sus
intervenciones, Lula sostuvo que estaba optimista sobre la relación con América
del Sur, ya que “en los próximos tres años sin duda apenas estaremos
consolidando al MERCOSUR con la participación de toda América del Sur y de países
de América Latina”, agregando que en ese tiempo se consolidará la integración
física de toda América del Sur. Esas palabras de Lula vuelven a poner el
acento en América del Sur, y en un proyecto de integración que pasa por la
expansión del MERCOSUR, y no tanto por una negociación de ese bloque con la
Comunidad Andina de Naciones.
El “hermano K", Néstor Kirchner, presidente de Argentina, ofreció
uno de los discursos finales. Allí se alineó con Brasil en sus reservas al
ALCA, pero simultáneamente se acercó a Estados Unidos al denunciar la corrupción
y el terrorismo. Kirchner venía de una reunión personal con Bush donde
esencialmente se discutió la situación de la deuda externa argentina, y volvió
a retomar la cuestión. En ese camino de alguna manera repitió el papel de
varios otros presidentes al pedir ayuda a Washington; en su caso propuso un
nuevo "Plan Marshall" para los países del sur, incluyendo un perdón
o reducción de la deuda externa. A pesar de eso fue muy claro y contundente en
criticar el FMI, señalando las presiones que sufrió Argentina. En esa veta el
presidente Kirchner ofrece una revitalización de la dignidad nacional frente a
los organismos internacionales.
César Gaviria, secretario general de la OEA, no forma parte de la familia de
“hermanos menores” de América Latina que concibe Lucio Gutiérrez, pero sin
duda le gustaría volver a serlo, y entretanto apoya las posiciones de
Washington. El papel de la secretaría de la OEA se vuelve entonces incierto en
tanto no cumple funciones de una institución equidistante entre sus miembros,
sino que se recuesta sobre uno de ellos.
Se acentúa la disputa entre Chile y Bolivia
La mayor polémica se vivió entre dos “hermanos menores” y además
vecinos. Todo se inició en el plenario de la sesión de clausura cuando el
presidente de Bolivia, Carlos Mesa, reclamó al presidente Ricardo Lagos y al
gobierno de Chile a buscar “una solución definitiva a nuestra demanda marítima",
pidiendo un diálogo para llegar a una solución de fondo, sea a nivel
bilateral, como multilateral o en el marco de alguna institución. El pedido,
realizado frente a todos los demás presidentes de las Américas, claramente
molestó al jefe de estado chileno, y desencadenó una respuesta inmediata.
Lagos habló largamente sobre las relaciones con Bolivia, repasó algunos
hechos históricos por los cuales Bolivia perdió con Chile su salida al mar al
fines del siglo XIX, y consultaba constantemente apuntes que tenía en sus manos
para brindar más y más datos (todo indica que se encontraba preparado para una
situación como esa). Lagos rechazó los argumentos de Mesa, advirtiendo que la
cumbre “no es un foro pertinente para convocar a nadie”. Una y otra vez
insistió en que Chile no tiene problemas de soberanía pendientes con Bolivia,
y por lo tanto no tiene nada que negociar en esa cuestión. Sostuvo que se puede
avanzar en cuestiones económicas, incluso en ventajas preferenciales para
Bolivia, incluyendo la exportación del gas boliviano (es importante advertir lo
extraño que resulta proponer acuerdos comerciales entre dos naciones que no
tienen relaciones diplomáticas formales). Finalmente Lagos señaló que la
reiteración de ese pedido le dejaba una sensación de fracaso de la expectativa
de mejorar las relaciones con Bolivia.
La reunión siguió con intervenciones de otros presidentes, cuando próximo a
su finalización, Mesa volvió a la carga. El presidente Fox, coordinar de las
intervenciones, claramente nervioso ante lo que se insinuaba como un nuevo
debate, tuvo que conceder la palabra a su colega boliviano.
Mesa reconoció que muchos países perdieron territorios en pasadas guerras, pero el caso de Bolivia sería, a su juicio, sustancialmente distinto en tanto se “perdió el acceso libre y soberano” al mar, convirtiéndola en una nación mediterránea. El presidente de Chile, Lagos, retrucó inmediatamente, y con más dureza, a pesar de las insinuaciones de Fox de continuar con el debate en el almuerzo. Repitió varios puntos, especialmente que no hay temas soberanos pendientes, y concluyó que “si de diálogo se trata, ofrezco relaciones diplomáticas aquí y ahora".
Ese debate alcanzó un tono muy infrecuente para reuniones de este tipo, y
revela una creciente tensión en América del Sur. En este caso parecería que
Chile se encuentra a la defensiva, dada la ola de simpatía que viene
despertando el pedido boliviano. Bolivia cuenta con un fuerte respaldo de
Venezuela, que par ser más exactos tiene mucho que ver con una reacción de Chávez
contra Chile por la participación del expresidente Frei en un acto de la
oposición en Caracas. Chávez volvió a repetir en Monterrey que deseaba bañar
en un playa boliviana. También ha recibido el apoyo explícito de Argentina,
cuyo canciller R. Bielsa anunció el deseo de colaborar; Brasil parece moverse
en el mismo sentido mientras que la posición de Perú es incierta en tanto el
presidente Toledo ha realizado comentarios contradictorios.
Mesa además afianzó su presencia internacional en Monterrey, logrando que
Estados Unidos y México convoquen el próximo viernes a una conferencia
internacional de asistencia al desarrollo para ese país. Se conformó un Grupo
de Apoyo a Bolivia integrado por Argentina, Brasil y Uruguay, el Programa para
el Desarrollo de las Naciones Unidas, la Corporación Andina de Fomento y once
países desarrollados (entre ellos Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y
España). Estados Unidos a su vez ha dejado en claro que le preocupa el caso
boliviano y desea evitar cualquier quiebre institucional. El presidente
boliviano también se había reunido además con Fox de México, a quien ofreció
gas natural boliviano para atender la demanda energética mexicana.
En este nuevo tejido de relaciones internaciones, parecería que se está
forjando la idea que el caso boliviano merece una discusión multilateral. En
efecto, en lugar de una negociación únicamente entre Chile y Bolivia, el tema
pasaría a estar en manos de varios otros países. Ese es un escenario positivo
para La Paz, mientras que irrita profundamente a Santiago de Chile (de no tener
un problema territorial pasa a tener que enfrentarlo, no sólo con Bolivia, sino
con la intervención de otras naciones).
Este debate en pleno seno de la cumbre seguramente no despertará la atención
de muchos titulares de la prensa convencional, pero sin duda fue uno de los
hechos más importantes el encuentro. Bolivia, miembro a la vez de la Comunidad
Andina de Naciones y del MERCOSUR, y bajo una fuerte presión social interna,
merece mucha más atención que la que usualmente recibe. En estos momentos es
un país clave en el balance de las relaciones entre las naciones sudamericanas,
y además ofrece un “efecto ejemplo” sobre cómo se desenvuelve su crisis
política.
La gravedad de este problema, así como la de otros temas considerados en
esta cumbre, deja en claro que necesitamos líderes políticos con la estatura
suficiente para enfrentarlos. Intentar hacerlo concibiéndose como “hermano
menor” de otra nación deja muy pocas posibilidades para enfrentar los
actuales desafíos.
Publicado el 14 de enero. E. Gudynas y P. Visca son analistas de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad en América Latina). La reproducción es libre pero por favor cite la fuente.
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