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Cumbre Presidencial de Monterrey

 

ESTADOS UNIDOS PRESIONA EN VARIOS FRENTES; BRASIL CEDE EN EL TEMA COMERCIAL

 

Paola Visca

   

La Cumbre Extraordinaria de las Américas en Monterrey cobra dramatismo a medida que aumentan los temas que se intentan abordar y se mantienen las divergencias entre los países. Aunque el evento pretendía ser un breve encuentro presidencial para generar una declaración política volcada a lo social, sigue enfrentando diversos problemas a la hora de alcanzar los consensos necesarios. Pero además, algunos países, y entre ellos especialmente Estados Unidos, han aumentado la agenda de temas en discusión, dejando en claro que la Cumbre de Monterrey reviste mucha importancia en materia de política exterior.

Las negociaciones de los representantes gubernamentales han logrado avanzar en algunos puntos. Por ejemplo, se aprobó una propuesta de Venezuela para establecer una serie de instrumentos para fortalecer la agenda social hemisférica. Pero en varios otros puntos continuaban las incertidumbres, y en algunos casos se estima que deberán ser los propios presidentes quienes tengan la última palabra.

Entre las cuestiones pendientes se encuentra la lucha contra la corrupción. Obviamente todos los gobiernos la denuncian en sus discursos, pero Estados Unidos ha propuesto que la declaración incluya la posibilidad de una suspensión del sistema interamericano a un país que sea considerado corrupto. Nadie ha negado la lucha contra la corrupción, y hasta se logró un acuerdo entre Caracas y Washington; si bien Venezuela discrepa en casí todo con Estados Unidos, en esa ocasión apoyó la idea de castigar a los países corruptos por el daño que causan al patrimonio público y privado de una nación. Más allá de esos dichos, la mayor parte de los países rechaza la propuesta. Incluso el representante de Chile, que generalmente apoya y acompaña casi todas las propuestas de Washington, consideró esta vez que sería una actitud demasiado extrema dejar afuera de la cumbre a las naciones corruptas. En la cumbre, los papeles se trastocan muchas veces.

Al margen de las declaraciones públicas, la petición de Estados Unidos afronta enormes dificultades. Surgen varias preguntas; por ejemplo, quién y cómo determina la corrupción de una nación. De la misma manera, los casos de megacorrupción empresarial de Enron o la más reciente, relativa a los fondos de pensión, hacen pensar que no existen inocentes frente a la corrupción y que y todos los países, incluido Estados Unidos, todavía tienen mucho que hacer frente a ese flagelo.

Washington también presiona para incluir el tema del terrorismo y las negociaciones sobre esa cuestión están en marcha. Otro de los temas propuestos por Washington es la referencia en la declaración final al ALCA comercial, bajo una redacción que deje en claro el compromiso con la liberalización comercial y con la fecha del 2005. Existía un cierto acuerdo en que ese tipo de referencias no tendrían cabida en este encuentro; justamente la idea de la cumbre de Monterrey era presentar compromisos en áreas distintas a las comerciales. Pero Estados Unidos igualmente presentó una propuesta ambiciosa, y en este caso cuenta con apoyos importantes: Chile, Canadá y México. Esas tres naciones ya habían expresado ese mismo respaldo en la cumbre ministerial del ALCA en Miami, y por lo tanto el tema entró en la discusión.

Varios países se opusieron a incluir esa referencia; entre ellos, y con notable energía, Brasil y Venezuela. La embajadora brasileña en la OEA, Vera Pedrosa, argumentó que los temas comerciales no deben ser tratados en esta cumbre, en parte porque no se encuentran presentes los técnicos más aptos para negociar. Además, recordó que el presidente Lula da Silva estableció como condición para participar que no se trataran temas comerciales y que la reunión se centrara en los asuntos sociales. En ese sentido, se sabe que Lula llegará a Monterrey para repetir su propuesta de establecer un fondo regional de lucha contra la pobreza.

Sin embargo, el subsecretario de relaciones exteriores de México, Miguel Hakim, defendió la inclusión del tema comercial en general, y específicamente del ALCA, subrayando que su país espera un acuerdo de libre comercio amplio para el 2005. El representante de Canadá elogió la posición mexicana y vaticinó que es el camino a seguir por el resto de los países de América Latina.

Finalmente, cuando promediaba el domingo 11, se dio a conocer la información de que se había logrado reducir el número de discrepancias sobre la declaración final, y muy especialmente, que la delegación de Brasil había aceptado incluir un párrafo sobre los temas comerciales del ALCA, tal como reclamaba Estados Unidos.

Entretanto, el lunes 12 se inicia una larga serie de encuentros bilaterales entre presidentes, donde se avecina una nueva andana de temas: desde las relaciones con Cuba hasta el papel del FMI; desde la situación de Bolivia hasta el control migratorio. Por lo tanto, todavía queda un largo camino por recorrer.

 

Publicado el 12 de enero 2004. Directamente desde Monterrey por P. Visca, analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina). La reproducción es libre, pero por favor cite la fuente.

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