| integracionSur | CLAES D3E |
| ALCA | |
Primer día de la Cumbre de las Américas en Monterrey
UNA CENA PRESIDENCIAL SIN ACUERDOS
Paola Visca
Los 34 jefes de Estado de las Américas se encuentran en Monterrey
manteniendo todavía divergencias sobre los compromisos que asumirán. Tras la
finalización del primer día de reuniones de la cumbre extraordinaria, los presidentes se
vuelven a encontrar en la cena de gala. Mientras se escriben estas líneas, los jefes de
Estado están saboreando una cena ofrecida por Vicente Fox, y seguramente están
discutiendo cómo alcanzar un acuerdo que por ahora parece incierto.
El día lunes fue
particularmente agitado. En primer lugar llegaron los últimos presidentes, incluyendo el
arribo de George Bush en el Air Force One. En segundo lugar, se sucedieron marchas
ciudadanas protestando contra la cumbre, sin incidentes pero lo suficientemente numerosas
para marcar una presencia de la sociedad civil. En tercer lugar, no pasaron desapercibidos
algunos problemas, como la cancelación del encuentro entre Fox de México y Chávez de
Venezuela, ya que el último se atrasó, mientras que la reunión de Fox con Lula de
Brasil fue apenas una fugaz conversación. Mañana martes se espera la sucesión de
reuniones bilaterales.
Más allá de esas cuestiones los desencuentros centrales del día
lunes se centran en los siguientes temas: Estados Unidos insiste no sólo en una
referencia al ALCA, sino en a su fecha de implementación en el 2005; cuenta con el apoyo
de México y Canadá. Brasil había cedido a citar el ALCA y los temas comerciales en
términos genéricos, pero conjuntamente con Venezuela no acepta ninguna referencia a una
fecha; sorpresivamente Argentina no acompaña a Brasil y se muestra más flexible en este
punto.
Se mantiene la insistencia de Washington de excluir de la OEA a los
países altamente corruptos. Se oponen Brasil y Venezuela, preguntándose
quién determinará cuales países son tan corruptos como para poder ser excluidos del
sistema interamericano.
Sobre las remesas de dinero enviadas por los migrantes (que en
países como El Salvador o Ecuador constituyen una de las principales fuentes de ingresos)
la discusión también es acalorada. Los países se comprometen a propiciar la reducción
en un 50% del costo del envío de remesas originadas desde países desarrollados para
2008; Brasil se opone.
Sobre el Fondo de Apoyo Humanitario que Venezuela propone crear con
la base del dinero incautado al narcotráfico, aportaciones voluntarias y recortes del
gasto militar, las oposiciones partes de Canadá y Estados Unidos.
Es cierto que no todo son divergencias. La declaración instará a
los países a combatir la pobreza, y al menos seis puntos del capítulo de crecimiento
económico con equidad ya están aprobados. Al mismo tiempo, continuarán los esfuerzos
por encontrar fuentes de financiamiento seguras que atiendan las necesidades de los
países en desarrollo.
Pero se mantienen distintas posiciones en las demás cuestiones, y
las delegaciones oficiales se mueven en un tironeo, con muchas presiones en varios
sentidos, no sólo en temas sustantivos, como los modos bajo los cuales se encara la
corrupción, sino también en detalles que sirvan de posteriores justificaciones. Esas
tensiones son fuertes y además la información disponible al público es poca; una y otra
vez las organizaciones ciudadanas denuncian las enormes limitaciones en el acceso a la
información y la falta de transparencia en los debates. Por lo tanto las posibilidades de
conocer rápidamente los detalles de estas discusiones son limitados. La situación se
torna todavía más complicada porque a esos debates se superponen los temas que se
consideran en los encuentros entre los presidentes, como la iniciativa boliviana de lograr
la cooperación mexicana en la explotación del gas.
De todas maneras emerge un panorama complicado, donde buena parte de la iniciativa está en manos de Washington que logra asociar diferentes aliados para cada cuestiones; algunas naciones lo apoyan en los temas de seguridad y terrorismo, y otros en la demanda del libre comercio hemisférico. Ningún país de América Latina ha logrado armar un juego similar, y hasta ahora vienen reaccionando como pueden. La estructura de la OEA no está sirviendo para amparar esas negociaciones, y por momento su secretario general, César Gaviria, parece un negociador más de Washington. Sin embargo que existan esas reacciones no es un hecho menor; eso indica que hay resistencias fuertes, todavía no muy organizadas, pero que explican que al finalizar la primera tarde de trabajo todavía no pueda anunciarse un acuerdo.
Es así que los presidentes llegan a la cena de la inauguración
sin un texto aprobado, y seguramente entre los platos y las bebidas deberán buscar una
fórmula para alcanzar un consenso sobre la declaración final.
Publicado el 13 de enero 2004.
Directamente desde Monterrey por P. Visca, analista de información en D3E (Desarrollo,
Economía, Ecología y Equidad América Latina). La reproducción es libre, pero por favor
cite la fuente.
__________________________________
Regresar a INTEGRACION SUR • Regresar a ALCA