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Declaración de
Guadalajara
Cumbre de
America Latina, el Caribe y la Union Europea - 2004
1. Los Jefes de Estado y de
Gobierno de América Latina y el Caribe y de la Unión Europea, reunidos en
Guadalajara, México, los días 28 y 29 de mayo de 2004, reiteramos nuestro
compromiso con la consolidación de la asociación estratégica birregional,
acordada en Río de Janeiro en 1999.
2. Saludamos la presencia de
los Jefes de Estado y de Gobierno de los diez nuevos
Estados miembros de la Unión Europea, como
una contribución importante al
fortalecimiento de nuestra asociación, que
ahora incluye a más de una cuarta parte de
las naciones del mundo.
3. Nuestra asociación está
arraigada en profundos vínculos históricos y culturales y
principios compartidos de derecho
internacional y en los valores de nuestros pueblos.
Subrayamos nuestro respeto y pleno
cumplimiento del Derecho Internacional y los
propósitos y principios contenidos en la
Carta de las Naciones Unidas, incluyendo los
principios de no intervención y
autodeterminación, respeto a la soberanía, a la integridad territorial y a la
igualdad entre los Estados, los cuales, junto con el respeto a los derechos
humanos, la promoción de la democracia y la cooperación para el desarrollo
económico y social son las bases de las relaciones entre nuestras regiones. Nos
esforzamos por fortalecer el respeto a todos estos principios y por enfrentar
los retos y aprovechar las oportunidades de un mundo cada vez más globalizado,
en un espíritu de igualdad, respeto, asociación y cooperación.
4. Creemos que la democracia,
el Estado de derecho y el desarrollo social y económico con fundamentales para
la paz y la seguridad de nuestras regiones. Seguiremos fortaleciendo la
democracia, perfeccionando y consolidando las instituciones democráticas en
cada uno de nuestros países.
5. Reiteramos nuestro
compromiso con la promoción y protección de todos los derechos humanos: los
derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, incluyendo el
derecho al desarrollo y, las libertades fundamentales. Reafirmamos nuestra
convicción de que los derechos humanos son universales, interdependientes e
indivisibles. Reconocemos que la promoción y la protección de estos derechos,
inherentes a todos los seres humanos, son responsabilidad de los Estados.
6. Apoyamos plenamente el
fortalecimiento del sistema internacional para la promoción y protección de
los derechos humanos. Estamos decididos a combatir todas las amenazas que
atenten contra el pleno disfrute de todos los derechos humanos y a tomar las
medidas necesarias para promover sociedades democráticas, participativas,
equitativas, tolerantes e incluyentes.
7. Estamos plenamente
comprometidos a proporcionar un apoyo eficaz y coherente a
aquellos individuos, organizaciones o
instituciones, incluyendo a los defensores de los
derechos humanos, que trabajan para la
promoción y protección de los derechos
humanos, de acuerdo con el Derecho
Internacional y la Resolución 53/144 de la
Asamblea General de la Organización de las
Naciones Unidas sobre el Derecho y el
Deber de los Individuos, los Grupos y las
Instituciones de Promover y Proteger los
Derechos Humanos y las Libertades
Fundamentales Universalmente Reconocidos.
Declaramos que:
Multilateralismo
8. Reiteramos que un sistema
multilateral eficaz, basado en el Derecho Internacional,
apoyado en instituciones internacionales
fuertes y con la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) como centro, es esencial para
lograr la paz y la seguridad internacional,
el desarrollo sostenible y el progreso
social.
9. Reafirmamos el papel central
de las Naciones Unidas en la promoción del desarrollo
económico y social y en la erradicación de
la pobreza y el hambre.
10. Compartimos una creencia
fundamental en el sistema multilateral de seguridad
colectiva consagrado en la Carta de las
Naciones Unidas. Subrayamos nuestro firme
apoyo a los órganos de las Naciones Unidas
en el ejercicio de sus plenas
responsabilidades, funciones y poderes de
acuerdo con la Carta.
11. Estamos comprometidos a
cooperar en las Naciones Unidas en la prevención de
conflictos, la solución pacífica de
controversias, el manejo de crisis, las operaciones
para el mantenimiento de la paz y las
operaciones para la construcción de la paz en
situación de post-conflicto, de conformidad
con la Carta de las Naciones Unidas y los
principios del Derecho Internacional.
12. Reconocemos la necesidad de
hacer más ágil y efectivo al sistema multilateral a fin de enfrentar las
amenazas y los desafíos globales. A este respecto, estamos
comprometidos con la reforma y revitalización
de las Naciones Unidas, incluyendo la
Asamblea General y el Consejo de Seguridad.
13. Subrayamos nuestro apoyo a
la labor del Grupo de Trabajo de Composición Abierta establecido por la
Asamblea General y a la iniciativa de la Secretaría General de las Naciones
Unidas para establecer un Panel de Alto Nivel sobre Amenazas, Retos y Cambio.
14. Reconocemos que el
fortalecimiento de las organizaciones regionales es un medio
esencial para reforzar el multilateralismo.
15. Reafirmamos nuestro
compromiso de continuar los esfuerzos para mantener y
mejorar el diálogo y la consulta, cuando
corresponda, para definir posiciones comunes y acciones conjuntas entre las dos
regiones en los diversos órganos y las principales
Conferencias de las Naciones Unidas.
16. Estamos convencidos de que
un enfoque multilateral de la seguridad brinda el mejor medio para mantener el
orden internacional. Daremos prioridad a promover el avance concreto en el
desarme, en particular de armas nucleares, químicas y biológicas, en el
control de armas y la no proliferación, así como en la búsqueda de la
universalización, el respeto y el cumplimiento de los acuerdos multilaterales
en la materia, a través del fortalecimiento del papel de las Naciones Unidas.
Reconocemos al Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares como la
piedra angular del régimen de no proliferación nuclear y reiteramos nuestro
apoyo al cumplimiento de este instrumento en todos sus aspectos. Asimismo,
promoveremos la puesta en práctica eficaz del Programa de Acción de las
Naciones Unidas para Prevenir, Combatir y Erradicar el Comercio Ilícito de
Armas Pequeñas y Ligeras. Apoyamos los proyectos birregionales para prevenir la
producción y tráfico ilegales de tales armas y promoveremos medidas para su
entrega y destrucción.
17. Expresamos nuestra más
profunda solidaridad con las víctimas del terrorismo y sus familias, incluyendo
aquellos que sufrieron los ataques terroristas en Madrid el 11 de marzo de 2004.
Reiteramos nuestra firme condena a todos los actos de terrorismo y su financiación
y nos comprometemos, a través de la cooperación mutua, a prevenir,
combatir, sancionar y eliminar el terrorismo
en todas sus formas y manifestaciones,
dondequiera y por quien quiera que sea
cometido, con estricto apego al Derecho
Internacional, en particular al de los
derechos humanos y al Derecho Internacional
Humanitario. A este respecto declaramos
nuestro pleno apoyo a la puesta en práctica
de todos los compromisos que emanan de la
Resolución 1373 del Consejo de
Seguridad y la Resolución 49/60 de la
Asamblea General, así como de las
Convenciones pertinentes de las Naciones
Unidas.
18. Expresamos nuestro pleno
apoyo a la Corte Penal Internacional como un medio
eficaz para combatir la impunidad de los crímenes
más atroces que incumben a la
comunidad internacional. Los Estados Parte
del Estatuto de Roma hacemos un llamado
a los países que aún no lo han hecho, a
que lo ratifiquen o accedan a él, según
corresponda.
19. Condenamos enérgicamente
todas las formas de abuso, tortura y otros tratos
crueles, inhumanos y degradantes contra las
personas, incluyendo los prisioneros de
guerra, en cualquier lugar que ocurran. Nos
declaramos horrorizados ante las recientes
evidencias de malos tratos a los prisioneros
en cárceles iraquíes. Estos abusos son
contrarios al Derecho Internacional,
incluidas las Convenciones de Ginebra. Acogemos
el compromiso de los gobiernos en cuestión
de llevar ante la justicia a todos los
individuos responsables de estos actos
relacionados con el abuso de los detenidos
iraquíes y su compromiso de rectificar
cualquier incumplimiento del Derecho
Internacional Humanitario. Hacemos un
llamado a todos los Gobiernos para que hagan cumplir plenamente la prohibición
de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes, de acuerdo con la
Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura y las Convenciones de
Ginebra y lleven ante la justicia a aquellos que violen sus disposiciones.
20. Los Estados Parte cumplirán
plenamente con sus compromisos de conformidad con la Convención sobre la
Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y
Transferencia de Minas Antipersonales y su
Destrucción, y promoverán su
universalización. Los Estados Parte también
reconocen la Primera Conferencia de
Revisión de la Convención, que se celebrará
en Nairobi, Kenia, del 29 de noviembre al 3 de diciembre de 2004, como un hito
importante para evaluar los avances logrados
hasta entonces en la instrumentación de la
Convención. También condenamos el uso y la producción de las minas
antipersonales por parte de todos los actores no estatales.
Seguiremos trabajando juntos
para eliminar el sufrimiento causado por las minas
antipersonales y apoyaremos los programas
para limpieza de minas y rehabilitación.
21. Enfatizamos la importancia
de firmar, ratificar o acceder a la Convención de las
Naciones Unidas contra la Delincuencia
Organizada Trasnacional y sus protocolos
adicionales.
22. Reconocemos el papel
esencial de la cooperación internacional para enfrentar el
problema global del tráfico de drogas ilícitas
y sus consecuencias en la salud, así como los crímenes relacionados con su
producción y tráfico. Garantizaremos un enfoque equilibrado, multilateral,
incluyente y no selectivo de este problema, basado en los principios de la
responsabilidad común y compartida, conforme con las leyes de cada país.
23. Reconocemos la necesidad de
comprender plenamente las causas de este
problema para poder reducir el consumo de
drogas y la adicción a ellas en nuestras
sociedades.
24. La Unión Europea está
explorando maneras compatibles con la Organización
Mundial de Comercio para garantizar acceso
bajo el esquema del Sistema Generalizado de Preferencias al mercado de la Unión
Europea, por parte de los países de América Latina y el Caribe particularmente
afectados por la producción y tráfico ilícito de drogas.
25. Reconocemos el reto específico
que plantean a las sociedades del Caribe el tráfico y abuso de drogas ilícitas
y otras actividades criminales relacionadas. Por lo tanto, saludamos la aprobación
por parte de CARICOM de una Estrategia Regional para la Reducción de la Demanda
de Drogas, así como la labor y las recomendaciones del Grupo de Trabajo
Regional sobre Crimen y Seguridad. Respecto al reconocimiento
específico del Plan de Acción Global de
Panamá, sobre la necesidad de una cooperación marítima más estrecha, también
saludamos la conclusión de acuerdos
regionales y bilaterales en materia de
cooperación marítima, como el Acuerdo de
Cooperación para la Supresión del Tráfico
Marítimo y Aeronáutico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas
en el Área del Caribe, abierto para su firma en San José, Costa Rica, el 10 de
abril de 2003.
26. Reiteramos nuestro
compromiso de fortalecer la cooperación para enfrentar
problemas causados por drogas ilícitas y
emplear plenamente los esquemas existentes para el diálogo y la cooperación
entre las dos regiones, principalmente a través del Diálogo de Alto Nivel
sobre Lucha contra las Drogas entre la Comunidad Andina y la Unión Europea y
del Mecanismo de Coordinación y Cooperación en materia de Drogas entre América
Latina y el Caribe y la Unión Europea.
27. Saludamos y apoyamos la
Declaración de Dublín del 19 de mayo de 2004, emitida
al término de la VI Reunión de Alto Nivel
del Mecanismo de Coordinación y Cooperación entre América Latina y el Caribe
y la Unión Europea. En tal sentido, nos esforzaremos por desarrollar este
Mecanismo como un foro para la búsqueda de nuevos enfoques y el intercambio de
propuestas, ideas y experiencias.
28. Saludamos la coordinación
de nuestras posiciones en foros internacionales, en
especial en la 47a Sesión de la Comisión
de las Naciones Unidas sobre Narcóticos, y expresamos nuestro deseo de
continuar avanzando con base en esta positiva experiencia.
29. Hacemos un llamado a todos
los Estados a que firmen y ratifiquen la Convención de las Naciones Unidas
contra la Corrupción para asegurar su pronta entrada en vigor. Reforzaremos la
cooperación internacional en esta área, promoviendo una cultura de la
democracia mediante una reforma administrativa eficaz y la transparencia
gubernamental en todos los niveles. Seguiremos fortaleciendo la gobernabilidad y
las
instituciones democráticas y alentaremos
una mayor participación por parte de la sociedad civil organizada y los
partidos políticos, de conformidad con las leyes pertinentes de cada país.
Reforzaremos los mecanismos para el intercambio de
experiencias en materia judicial y para
mejorar la cooperación entre los Estados, a fin
de contribuir al funcionamiento eficiente
del poder judicial.
30. Tomaremos medidas para
erradicar la corrupción y promover la ética y la
transparencia en las acciones del Gobierno y
del sector privado. En este sentido, expresamos nuestra preocupación respecto a
las prácticas corruptas, ilegales y fraudulentas de algunos funcionarios públicos
y de algunos ejecutivos de algunas empresas nacionales y trasnacionales, que
tienen consecuencias económicas negativas, en especial para los países en
desarrollo y sus productores y consumidores.
31. Reiteramos nuestro
compromiso con la Convención Marco de las Naciones Unidas
sobre el Cambio Climático e instamos a los
países que aún no han ratificado el Protocolo de Kioto a que lo hagan sin
demora. Además de subrayar que las medidas de mitigación son esenciales para
enfrentar el cambio climático, enfatizamos la importancia de dar prioridad a
las actividades y proyectos relacionados con la vulnerabilidad y la adaptación
al cambio climático.
32. Reconocemos el reto específico
que el cambio climático global plantea a la
sostenibilidad del desarrollo en las áreas
más afectadas, y su impacto negativo en los ecosistemas frágiles. A este
respecto, reconocemos la especial vulnerabilidad de la región del Caribe, a
consecuencia de la mayor intensidad y frecuencia de huracanes e inundaciones y
el daño consecuente. Saludamos la reciente creación del Fondo para Alivio de
Huracanes en el marco del Banco de Desarrollo del Caribe.
33. Tomamos nota de las serias
preocupaciones expresadas por el Caribe y por otros
países de la región respecto del riesgo
potencial para la seguridad ambiental marítima y humana, derivado del
transporte de desechos nucleares y radioactivos no procesados a través del Mar
Caribe. Trabajaremos conjuntamente para asegurar que los riesgos potenciales
sean manejados adecuadamente y apoyaremos el incremento de la cooperación en
esta área en los foros internacionales apropiados, incluyendo el intercambio de
información, de conformidad con nuestras obligaciones internacionales.
También nos comprometemos a
cumplir plenamente todas nuestras obligaciones
asumidas en las convenciones internacionales
relevantes existentes, en particular aquellas de la Organización Marítima
Internacional. Además, tomamos nota de los esfuerzos de los países caribeños
para desarrollar y buscar reconocimiento adicional del concepto del Mar Caribe
como una Zona de Importancia Especial en el contexto del desarrollo sostenible,
por medio de la Resolución 54/225 de la Asamblea General de las Naciones
Unidas.
34. Saludamos especialmente los
resultados de la Séptima Reunión de la Conferencia
de las Partes de la Convención sobre la
Diversidad Biológica y ampliaremos la colaboración con miras a ponerlos en práctica
y darles seguimiento.
35. Saludamos la reunión
birregional sobre migración celebrada en Quito, los días 4 y
de marzo de 2004. De conformidad con sus resultados seguiremos promoviendo un
enfoque integral de la migración y tomaremos medidas adicionales para mejorar
la cooperación y el conocimiento mutuo de las realidades migratorias en ambas
regiones.
36. Nuestro objetivo será
abordar cuestiones importantes como el pleno respeto de los derechos humanos de
todos los migrantes, sin importar su estatus; la necesidad de continuar y
reforzar la prevención de la migración irregular y el combate contra el tráfico
y la trata de seres humanos; la fuga de cerebros y su impacto en el desarrollo
de los países de origen; el reconocimiento de la contribución de los migrantes
al desarrollo económico y a la vida social y cultural de los países de
destino; y la prevención de la
violencia y la discriminación contra
migrantes, en especial contra mujeres y menores, de conformidad con los
compromisos internacionales pertinentes.
37. Los Estados de América
Latina y el Caribe, signatarios de la Convención
Internacional sobre la Protección de los
Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familias, enfatizaron la
importancia que asignan a esta Convención en el marco del sistema internacional
para la protección de los derechos humanos.
38. Subrayamos que las remesas
son una importante fuente de ingreso en muchos
países, por lo tanto cooperaremos para
facilitar la transferencia de remesas y reducir su costo, de acuerdo con la
legislación nacional pertinente.
Cohesión social
39. Destacamos que la pobreza,
la exclusión y la desigualdad son afrentas a la dignidad
humana; que debilitan la democracia y
amenazan la paz y la estabilidad. Reiteramos nuestro compromiso para alcanzar
las Metas de Desarrollo del Milenio para el año 2015 y subrayamos nuestra
determinación de construir sociedades más justas a través del fortalecimiento
de la cohesión social, especialmente teniendo en consideración el principio de
responsabilidad global común.
40. Reiteramos la
responsabilidad primaria de nuestros Gobiernos, junto con sus
sociedades civiles, de dirigir procesos y
reformas orientadas a aumentar la cohesión
social, a través del combate a la pobreza,
la desigualdad y la exclusión social.
Destacamos la necesidad de
emprender medidas para combatir la xenofobia y la
discriminación, especialmente la motivada
por causa de género, raza, creencias o etnia y, a la vez, garantizar el respeto
a la diversidad cultural. Además, subrayamos la importancia de combatir todo
tipo de violencia, especialmente contra las mujeres e intrafamiliar.
41. Subrayamos nuestra
determinación de construir sociedades más justas, a través del fomento de la
inversión social enfocada a la educación en todos los niveles, la nutrición,
la salud, la vivienda, el agua potable y el
alcantarillado, así como a proyectos de desarrollo de infraestructura con
empleo intensivo, para aliviar la pobreza. Los mecanismos financieros
innovadores de carácter multilateral son instrumentos esenciales para lograr
estos fines.
42. Destacamos la necesidad de
dedicar un nivel adecuado de gasto público para los
sectores sociales, la infraestructura básica,
los fondos de solidaridad nacionales y un mejor acceso a los servicios sociales
u otras actividades que beneficien a los grupos pobres y marginados, evitando la
dependencia excesiva del financiamiento externo para estas políticas.
43. Promoveremos políticas
económicas que alienten la inversión y una mejor distribución del ingreso
para reducir las brechas existentes de desigualdad y falta de equidad, de tal
manera que los logros macroeconómicos beneficien a los grupos de población en
situación de desigualdad, pobreza y exclusión, fortaleciendo con ello la
gobernabilidad democrática.
44. Reconocemos que las políticas
sociales y los regímenes de protección social
deberían apoyarse en políticas públicas
adecuadas y justas, en particular en políticas fiscales que permitan una mejor
distribución de la riqueza y garanticen niveles adecuados de gasto social. A
este respecto, reconocemos la importancia de integrar la dimensión de la cohesión
social en las estrategias nacionales y en los procesos de desarrollo.
45. Destacamos la importancia
de instrumentar los compromisos asumidos en la
Conferencia de Monterrey sobre
Financiación para el Desarrollo en todos sus aspectos. Hacemos un llamado a la
comunidad internacional para apoyar los esfuerzos que nuestros países están
haciendo en el ámbito interno a fin de mejorar la cohesión social.
Promoveremos la cooperación en los campos
de las políticas sociales, migración,
acceso efectivo a los mercados con base en
reglas estables, así como un mejor acceso
a la financiación externa. Las
instituciones financieras internacionales, el Sistema de Naciones Unidas, los
socios económicos bilaterales y los donantes deben tomar en cuenta estas
prioridades en sus programas.
46. Creemos que la Declaración
del Milenio y las Metas de Desarrollo del Milenio
deberían ser consideradas como un marco
integral para el diálogo político entre ambas regiones, ya que brindan una
base para la formulación de objetivos medibles.
47. Alentamos a los países de
la misma región o subregión a seguir desarrollando un
diálogo regional o subregional, a través
del cual puedan proseguir, de manera voluntaria, el intercambio de información
sobre aspectos de cohesión social en los planes nacionales, así como examinar
metas comunes de cohesión social y compartir experiencias sobre éxitos y
fracasos.
48. Promoveremos intercambios
de experiencias entre países y regiones, con el apoyo de las instituciones
internacionales, acerca de la formulación e instrumentación de políticas de
cohesión social. Articularemos las políticas sociales de nuestros Estados y
las orientaremos hacia el desarrollo de las capacidades humanas a través de
programas de educación, salud, nutrición, servicios sanitarios, vivienda,
justicia básica y seguridad, así como hacia la promoción del trabajo decente
y la creación de oportunidades económicas para los más pobres, y el
establecimiento de redes de protección y solidaridad social para personas y
familias vulnerables, en el marco del
cumplimiento de las Metas de Desarrollo del
Milenio.
49. Resolvemos dar mayor
prominencia a las cuestiones sociales dentro de las
prioridades de nuestra cooperación
birregional. En ese contexto, saludamos la adopción del programa EUROsociAL,
cuyo objetivo es promover intercambios de experiencias, conocimiento
especializado y buenas prácticas en el campo social entre las dos regiones, en
particular en los sectores educativo y de salud, que son fundamentales para
aumentar la cohesión social.
50. Damos prioridad a la cohesión
social como uno de los principales elementos de
nuestra asociación estratégica birregional
y nos hemos comprometido a cooperar para erradicar la pobreza, la desigualdad y
la exclusión social. Hacemos un llamado a la Comisión Europea, al Banco
Interamericano de Desarrollo, a la Comisión Económica para América Latina y
el Caribe, al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, al Fondo
Monetario Internacional, al Banco Europeo de Inversiones y al Banco Mundial a
que contribuyan a alcanzar este objetivo.
Relación Birregional
51. Subrayamos la importancia
de los acuerdos proyectados entre la Unión Europea y
las subregiones de América Latina y el
Caribe que, junto con los acuerdos existentes y los que están en negociación,
permitirán seguir construyendo nuestra asociación estratégica birregional.
52. Saludamos la firma de los
Acuerdos de Diálogo Político y Cooperación entre la
Unión Europea y las regiones de Centroamérica
y la Comunidad Andina, que tuvo lugar el 15 de diciembre de 2003, en Roma. En
vista del avance logrado, reconfirmamos la señal positiva dada por la Declaración
de Madrid respecto a la negociación de los Acuerdos de Asociación, incluyendo
acuerdos de libre comercio. Esos Acuerdos de Asociación son nuestro objetivo
estratégico común. Las Partes reconocen que la perspectiva de los Acuerdos de
Asociación deberá dar un nuevo ímpetu para fortalecer los procesos de
integración económica regional.
53. Saludamos la decisión de
las partes implicadas de abrir hoy el proceso que ha de
conducir a esos acuerdos. Este proceso
comenzará en este momento, con una valoración conjunta de los respectivos
procesos de integración económica de Centroamérica y la Comunidad Andina. La
valoración conducirá en su momento a las negociaciones. No escatimaremos
esfuerzos para asegurarnos de que la Ronda de Doha avance lo más posible en
2004 hacia su rápida conclusión. Cualquier futuro Acuerdo de Libre Comercio se
realizará construyendo sobre los resultados del
Programa de Trabajo de Doha y la realización
de un nivel suficiente de integración
económica regional.
54. Saludamos el avance de las
negociaciones efectuadas para el Acuerdo de Asociación Interregional entre el
MERCOSUR y la Unión Europea. Creemos que podemos lograr un resultado
equilibrado y ambicioso, con base en las aclaraciones y las ofertas existentes.
Para ello, instruimos a nuestros negociadores a intensificar su labor para que
el resultado se logre en la fecha propuesta de octubre de 2004.
55. Reconocemos la importancia
de las negociaciones del Acuerdo de Asociación
Económica (AAE) entre los países del
Caribe y la Unión Europea y saludamos el
lanzamiento de esas negociaciones en el
marco del Acuerdo de Cotonou. Esperamos
su conclusión exitosa y enfatizamos que el
AAE deberá ser una herramienta efectiva
para el desarrollo sostenible.
56. Saludamos la iniciativa del
Grupo de Río para el establecimiento de mecanismos financieros innovadores cuya
intención es reforzar la gobernabilidad democrática y hacer frente a la
pobreza, como una respuesta adicional de la comunidad internacional para atender
las demandas sociales básicas, las inversiones productivas y la generación de
empleo. Observamos con interés los avances para asegurar que los objetivos
fiscales y las convenciones contables tomen en cuenta la capacidad creadora de
activos de las inversiones para la generación de capital social y el
financiamiento de proyectos de infraestructura.
57. Destacamos la importancia
del papel del Banco Europeo de Inversiones, del Banco Interamericano de
Desarrollo, del Banco de Desarrollo del Caribe, la Corporación
Andina de Fomento, el Banco Centroamericano
de Integración Económica y otros bancos regionales, en el apoyo a la inversión
productiva, sobre todo para la promoción del desarrollo sostenible y la
integración de infraestructuras regionales. Apreciamos igualmente la relevancia
del papel del Banco Mundial.
58. Saludamos las iniciativas
en curso relacionadas con las fuentes de financiamiento
innovadoras como un medio para combatir el
hambre y la pobreza, fortalecer la gobernabilidad democrática y apoyar el
desarrollo sostenible. Tomamos nota del progreso realizado en el establecimiento
de diversos fondos para destinar recursos a estos objetivos. Saludamos la
Declaración de Ginebra sobre Acciones contra el Hambre y la Pobreza y la reunión
de líderes mundiales auspiciada por Brasil, que se celebrará en la víspera de
la sesión inaugural de la 59a Asamblea General de las Naciones Unidas.
Asimismo, tomamos nota de la iniciativa de Venezuela para establecer un
Fondo Humanitario Internacional y la
propuesta del Reino Unido para establecer un Fondo Financiero Internacional.
59. Nos comprometemos a
combatir el VIH/SIDA mediante medidas preventivas combinadas con atención médica
adecuada y acceso a los medicamentos para todos los afectados. Reafirmamos
nuestro apoyo a la Declaración de Compromiso en la Lucha Contra el VIH/SIDA
adoptada por la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas
sobre VIH/SIDA, el 27 de junio de 2001.
60. Estamos comprometidos con
los principios del trabajo decente proclamados por la
Organización Internacional del Trabajo, con
la convicción de que el respeto por los
derechos y la dignidad de los trabajadores
es vital para lograr la reducción de la pobreza y el desarrollo social y económico
sostenible de nuestros pueblos.
61. Nos comprometemos a
reforzar los mecanismos de cooperación dirigidos a grupos vulnerables y
excluidos dentro de nuestras sociedades, prestando especial atención a la lucha
contra la discriminación y a la promoción de la participación activa de minorías
y pueblos indígenas en las políticas y programas públicos que les conciernan.
Igualmente, daremos prioridad a
la promoción de la igualdad de género, reconociendo
la necesidad de promover el empoderamiento
de la mujer y de eliminar los obstáculos estructurales para alcanzar este
objetivo.
62. Hacemos hincapié en la
necesidad de proteger los derechos de las personas con discapacidades. A este
respecto, trabajaremos activa y constructivamente para concluir, tan pronto como
sea posible, la Convención de las Naciones Unidas acerca de este tema en el
Comité Ad Hoc sobre una Convención Internacional Amplia e Integral para la
Protección y Promoción de los Derechos y Dignidad de las Personas con
Discapacidades.
63. Reiteramos nuestro
compromiso con la promoción y protección de los derechos de
la niñez, que deberán ser una prioridad de
las políticas y programas sociales de nuestros gobiernos, para garantizar el
ejercicio efectivo de esos derechos. En este sentido, el interés superior de
las niñas y los niños deberá ser consideración prioritaria en todas las
acciones que se refieran a la niñez. Hacemos un llamado a la ratificación
universal de la Convención sobre los Derechos del Niño.
64. Nos comprometemos a
mantener a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
Comercio y Desarrollo (UNCTAD) como el punto
focal del Sistema de las Naciones Unidas encargado del tratamiento integral del
comercio y el desarrollo. Creemos que la UNCTAD XI, a celebrarse del 13 al 18 de
junio de 2004 en São Paulo, Brasil, será una ocasión oportuna para debatir
sobre la importancia del comercio para el crecimiento económico, el desarrollo
sostenible y la reducción de la pobreza, de manera que apoye la integración de
los países en desarrollo a la economía global y al sistema de comercio
multilateral, así como la reducción de la brecha de ingresos dentro de los países
y entre
el Norte y el Sur.
65. Nos comprometemos a
trabajar juntos para que los resultados de la UNCTAD XI
fortalezcan la puesta en práctica de las
conclusiones de la Cumbre del Milenio, el Consenso de Monterrey y la Cumbre de
Johanesburgo y apoyen las negociaciones del Programa de Trabajo de Doha .
66. Subrayamos el potencial del
comercio exterior como catalizador del crecimiento
económico. Desde nuestro punto de vista
podemos y debemos jugar un papel prominente en la construcción de una
Organización Mundial de Comercio incluyente y de base amplia que promueva el
progreso, mediante la puesta en práctica de los objetivos de desarrollo
delineados en la Declaración Política y el Programa de Trabajo adoptados en la
IV Reunión Ministerial de la OMC y que tome en cuenta el tratamiento especial y
diferenciado para ayudar a la integración de los países en desarrollo a la
economía mundial.
67. Afirmamos que el Programa
de Trabajo de Doha brinda una importante oportunidad para liberalizar aún más
el comercio mediante el mayor acceso al mercado y el fortalecimiento de las
normas y disciplinas de la OMC.
68. Reconocemos la necesidad de
garantizar beneficios para todos los países, en
particular los países en desarrollo, y
reiteramos nuestro fuerte compromiso para lograr un avance significativo en las
negociaciones en el año 2004.
69. Promoveremos acciones para
mejorar el proceso de toma de decisiones y el
funcionamiento de los organismos financieros
internacionales y para reformar la arquitectura financiera internacional con
miras a adoptar medidas conducentes a prevenir y resolver satisfactoriamente las
crisis financieras y mejorar las condiciones de financiamiento de los bonos
internacionales, teniendo en consideración la situación de los países en
desarrollo, en particular de los más vulnerables, así como la recurrencia de
crisis y la gravedad de sus efectos en los ámbitos nacional e internacional.
70. Nos esforzaremos por
encontrar una solución eficaz, justa y duradera al problema
de la deuda que afecta a los países de América
Latina y el Caribe, tomando en cuenta las metas prioritarias de desarrollo
social y económico de los países involucrados y teniendo en consideración que
esa solución debe observar los principios de equidad y justicia social y apoyar
la erradicación de la pobreza, el hambre, el desempleo y la exclusión social.
71. Apreciamos los beneficios
que la Iniciativa para la Reducción de la Deuda de los
Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC)
mejorada aporta a los países elegibles para esta forma de alivio de la deuda y
apoyamos su plena puesta en práctica.
Tomamos nota de la aprobación
por parte del Club de París del enfoque de Evian que
aborda el tratamiento de la deuda de países
que no son elegibles para acogerse a esta Iniciativa, y reiteramos la necesidad
de esforzarnos en mantener y promover su acceso a los mercados financieros
internacionales.
72. Reafirmamos nuestro apoyo a
los compromisos asumidos en el Consenso de
Monterrey.
73. Redoblaremos nuestros
esfuerzos para promover el desarrollo económico sostenible y combatir la
pobreza, el hambre y la exclusión. Recordamos el compromiso de la comunidad
internacional de trabajar en pro del objetivo de alcanzar el 0.7% del producto
interno bruto de los países desarrollados para la ayuda oficial al desarrollo.
74. Reconocemos los retos que
enfrentan las pequeñas economías del Caribe en sus
esfuerzos por promover el desarrollo
sostenible, erradicar la pobreza e integrarse en forma más completa a la economía
mundial.
75. Acordamos que debe
prestarse especial atención a la situación de los países más
pobres y sus esfuerzos para reducir la
pobreza.
76. Reconocemos las características
especiales de los Países en Desarrollo sin Litoral y los Pequeños Estados
Insulares en Desarrollo, que merecen un enfoque adecuado para atender sus
necesidades y problemas específicos. A este respecto, destacamos la importancia
de garantizar la puesta en práctica plena y efectiva del Programa de Acción de
Almaty, adoptado en agosto de 2003, especialmente en lo que respecta a
transporte
de tránsito.
77. Esperamos un resultado
exitoso de la Reunión Internacional para el Proceso de
Revisión de los Diez Años del Programa de
Acción de Barbados para Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, que se
celebrará en Mauricio en el primer trimestre de 2005.
78. También destacamos la
importancia de apoyar a los países de medianos ingresos,
incluso mediante la cooperación
internacional, en sus esfuerzos para erradicar la pobreza, aumentar la cohesión
social, así como promover el desarrollo económico sostenible y el desarrollo
institucional.
79. Reconocemos la importancia
de la integración birregional y apoyamos los proyectos diseñados para promover
el desarrollo sostenible a nivel regional en los ámbitos económico, social,
cultural y humano. Seguiremos cooperando en forma birregional en el desarrollo e
institucionalización de los procesos de integración en América Latina y el
Caribe.
80. Hacemos hincapié en el
significado de los proyectos de infraestructura física como
el Plan Puebla-Panamá y la Iniciativa para
la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana para alentar la
participación de las organizaciones financieras multilaterales y los
inversionistas privados.
81. Nos comprometemos a
contribuir al éxito del Cuarto Foro Mundial del Agua, que se celebrará en
marzo de 2006, en México. Saludamos la "Iniciativa del Agua Unión Europea
- Componente Latinoamericano" y apoyamos su futuro desarrollo.
Reconocemos la importancia de
organizar una conferencia específica de seguimiento
acerca de este tema para facilitar su puesta
en práctica y futuro progreso. Apoyamos también el establecimiento de un
Centro Europeo del Agua para países de África, el Caribe y el Pacífico y, en
este contexto, seguiremos explorando las oportunidades para enfrentar los retos
en materia de agua potable, alcantarillado y manejo del agua en la región del
Caribe, entre otros.
82. Subrayamos nuestro
compromiso de promover la eficiencia energética e incrementar el uso de energías
renovables como un elemento importante en la senda hacia el desarrollo
sostenible. Los países participantes saludan las asociaciones de energía
renovable y eficiencia energética y exhortan a los países que no se hayan
adherido a la Coalición para la Energía Renovable de Johanesburgo a que
consideren hacerlo. A este proceso se le dará seguimiento en la Conferencia de
la Asociación de Energía Renovable en Bonn, Alemania, del 1 al 4 de junio de
2004.
83. Exploraremos nuevas formas
de producir energía, entre ellas las que utilizan
hidrógeno y celdas de combustible, así
como maneras de emprender esfuerzos de investigación conjunta en esta área.
84. Reiteramos la importancia
de la cooperación entre América Latina y el Caribe y la
Unión Europea en la lucha contra la pobreza
y el logro de las metas de desarrollo y cohesión social y reiteramos nuestro
compromiso, adoptado en la Cumbre de Madrid, de incrementar la cooperación
entre nuestras dos regiones, que juega un papel crucial en la consolidación de
nuestra asociación estratégica.
85. Subrayamos el avance
logrado en la definición de una estrategia de cooperación
birregional. Saludamos la creación del
mecanismo para la presentación y difusión de proyectos birregionales,
presentado en Costa Rica en marzo de 2004, y expresamos nuestro compromiso con
su plena instrumentación que deberá permitir una mejor participación de ambas
regiones en el diseño, la planificación, ejecución y evaluación de
iniciativas y proyectos birregionales. Hacemos un llamado para que antes de la
próxima Cumbre se efectúe una evaluación de los logros alcanzados hasta esa
fecha.
86. Promoveremos la asignación
de recursos para la cooperación birregional, a fin de
fortalecer el proceso de asociación entre
América Latina y el Caribe y la Unión Europea.
87. Expresamos nuestro profundo
interés en seguir apoyando los programas y proyectos de cooperación como
AL-Invest, @Lis; URB-AL, ALFA, AlBan, y también nuestra voluntad de reforzar el
enfoque descentralizado en el cual se basan estos programas, para aumentar en el
futuro la cobertura en términos de participantes y beneficiarios de ambas
regiones en programas similares.
88. Nos comprometemos a
explorar maneras de ampliar los beneficios de estos u otros programas similares
a los países del Caribe.
89. Acordamos extender hasta el
2008 el Plan de Acción 2002-2004 para construir un
Espacio Común de Educación Superior entre
América Latina y el Caribe-Unión Europea. Los países participantes hacen un
llamado a otros países en ambas regiones para unirse a fin de contribuir al
mejoramiento de la calidad de la educación superior. Invitamos a los ministros
correspondientes a reunirse en el 2004 para diseñar programas, proyectos y
acciones para el Plan de Acción 2004-2008. Les pedimos tomar en cuenta, según
corresponda, las propuestas hechas por instituciones de educación superior y
asociaciones y redes de universidades.
90. Alentamos también la
participación de instituciones de educación superior e investigación de las
dos regiones en el Programa Erasmus Mundus.
91. Reforzaremos el vínculo
entre cultura y desarrollo. Reconocemos el vínculo indisoluble entre
desarrollo, cultura, y ciencia y tecnología. Acordamos promover, sobre una base
birregional, el diálogo cultural en aquellos sectores que reflejen la identidad
cultural, así como la diversidad cultural y lingüística, y que beneficien el
desarrollo humano, como una contribución al desarrollo sostenible, la
estabilidad y la paz. A este respecto, apoyamos las negociaciones en curso para
una Convención sobre la Diversidad Cultural en la UNESCO.
92. Reafirmamos nuestra
convicción de que las industrias culturales contribuyen de
manera fundamental a promover la identidad
cultural y la diversidad lingüística y cultural. También reconocemos la
importante contribución de las industrias culturales en la promoción del
desarrollo sostenible. Exploraremos los medios para mejorar la cooperación y la
interacción América Latina y el Caribe – Unión Europea en éste ámbito.
93. Consideramos que el futuro
espacio del conocimiento de América Latina y el Caribe-Unión Europea deberá
basarse en los resultados de un diálogo exitoso sobre ciencia y tecnología a
nivel birregional, e incluir el fortalecimiento de la cooperación en ciencia y
tecnología, educación superior, innovación y tecnologías de la información
y la comunicación. Considerando la importancia de la ciencia y la tecnología
para el desarrollo económico y social de nuestros países, y guiados por el
resultado de las reuniones ministeriales y el grupo de trabajo birregional en
cooperación científica y tecnológica, concordamos en iniciar una asociación
en ciencia y tecnología teniendo en mente incluir a América Latina y el Caribe
como una región objetivo para los Programas Marco de la Unión Europea en estos
sectores, contribuyendo a profundizar y desarrollar los vínculos birregionales
y a alentar la participación mutua en programas de investigación.
94. Coincidimos en que los
objetivos esenciales de las políticas dirigidas a crear una
Sociedad de la Información deberían ser el
acceso universal a la misma y la disminución de la brecha digital.
Desarrollaremos los marcos reguladores y mejoraremos el desarrollo de la
infraestructura y las aplicaciones, necesarias para brindar amplio acceso a la
Sociedad de la Información, dentro de los lineamientos de los compromisos
expresados en la Declaración de Principios y el Plan de Acción de la Cumbre
Mundial de la Sociedad de la Información. En vista del impacto social de las
tecnologías de la información y la
comunicación, solicitamos a los ministros de ambas
regiones que tomen en cuenta los aspectos de
cohesión social en la agenda del
próximo Foro de la Sociedad de la Información
América Latina y el Caribe – Unión Europea.
95. Consideramos que la
navegación satelital tiene el potencial de brindar un gran
número de beneficios a los usuarios de todo
el mundo. Nos comprometemos a evaluar la posibilidad de una cooperación más
estrecha en este campo.
96. Reafirmamos el compromiso
de fortalecer nuestra cooperación con miras a facilitar
un manejo eficiente de todas las fases de
los desastres naturales o provocados por el
hombre, con particular hincapié en la
prevención y la mitigación. En este sentido, saludamos las iniciativas en
curso para estudiar la factibilidad de establecer iniciativas birregionales
dirigidas a reducir la vulnerabilidad de los países de América Latina en este
aspecto.
97. Reconocemos a la Asociación
de Estados del Caribe (AEC) como una importante
entidad regional, a través de la cual
pueden profundizarse y consolidarse la cooperación entre la Unión Europea y el
Área del Gran Caribe. Saludamos el progreso logrado por los 28 Miembros de la
AEC en la consolidación de una Zona de Cooperación del Área del Gran Caribe,
a través del diálogo político, la cooperación, las consultas y las acciones
coordinadas en los campos del comercio, el turismo sostenible, el transporte y
los desastres naturales.
98. Reiteramos la importancia
crucial de mejorar la capacidad de la comunidad
internacional para prevenir y responder de
forma integral y colectiva a las crisis humanitarias graves que resulten de los
desastres naturales o los provocados por el hombre, mediante la cooperación
internacional y de conformidad con el Derecho Internacional y la Carta de las
Naciones Unidas, tomando en consideración la Resolución 46/182 de la Asamblea
General.
99. Expresamos nuestras más
sinceras condolencias a los familiares de las víctimas de las recientes
inundaciones en Haití y en República Dominicana. Hacemos un llamado a la
comunidad internacional para que contribuya con ayuda humanitaria de emergencia.
Reconociendo la gravedad de la situación, la Unión Europea está trabajando en
estrecha cooperación con las autoridades nacionales, y con nuestros socios de
América Latina y el Caribe y otros, con miras a poner en marcha una respuesta
urgente y eficaz
para ayudar en su recuperación y mejorar su
capacidad en la prevención y atención de desastres.
100. Continuaremos promoviendo
el diálogo y la consulta con la sociedad civil en los
procesos de asociación birregional y el
acceso oportuno de información para los ciudadanos.
101. Saludamos el informe sobre
el resultado de las diversas reuniones celebradas en
los últimos meses en el marco birregional.
102. Saludamos el diálogo
regular entre parlamentarios, autoridades locales y regionales, comunidades
empresariales, así como la sociedad civil organizada, con el fin de fortalecer
nuestra asociación estratégica.
103. Aceptamos con
agradecimiento la invitación de Austria para llevar a cabo la IV
Cumbre América Latina y el Caribe-Unión
Europea, en Viena, los días 12 y 13 de mayo de 2006.
104. Expresamos nuestra
profunda gratitud al pueblo y al Gobierno de México por toda su cortesía y
apoyo, pues con ellos garantizaron el resultado exitoso de la Cumbre de
Guadalajara.
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