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Los
paIses
del sur intentan reagruparse
Eduardo
Gudynas
Sao Paulo.- Ya
han comenzado las actividades preparatorias de la XI Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en Sao Paulo (Brasil). En el marco
de una ciudad con las autopistas vigiladas por tropas del ejército, están
llegando centenares de delegados de unos 190 países para debatir durante una
semana sobre las relaciones entre comercio y desarrollo.
No se esperan manifestaciones contra la UNCTAD,
dado que es un espacio que todavía es mirado con cierta simpatía por las
organizaciones ciudadanas; de todas maneras, el gobierno de Brasil dispuso mas
de 2 500 efectivos para una seguridad que por ahora tiene el ritmo brasileño:
es un dolor de cabeza llegar al centro de convenciones de Anhembi, donde tendrán
lugar las deliberaciones, pero una vez dentro se puede deambular por todos los
edificios, ya que no funcionan los detectores de metales y rayos X.
Además de la conferencia de la UNCTAD propiamente
dicha, tendrán lugar otras importantes actividades. Entre ellas una especie de
"mini ministerial" entre la Unión Europea, Estados Unidos, Australia,
China, India, Brasil y algunos otros países, en un nuevo intento de destrabar
las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio. Tanto Robert Zoellick
(representante comercial de Washington) como Pascal Lamy (encargado de asuntos
comerciales de la UE) están presentes, sumándose a una larga lista de líderes
que se esperan esta semana (desde Kofi Annan a Fidel Castro).
Se aguardan también encuentros entre bloques, y
entre ellos se destacan nuevas conversaciones entre el MERCOSUR y la UE. Los dos
bloques han oscilado entre el optimismo de un inminente acuerdo de libre
comercio al intercambio de acusaciones públicas de no presentar ofertas
comerciales serias. En este momento, en los pasillos del encuentro de la UNCTAD
los delegados de Brasil especulan con lograr apenas un acuerdo "mínimo".
Entretanto, el viernes 11 comenzó con el encuentro
plenario del "Grupo de los 77", que celebraba sus 40 años de
existencia. El grupo fue fundado por un conjunto de países del sur en la
primera reunión de la UNCTAD en 1964, en un intento de remontar las asimetrías
en el comercio global, especialmente en materias primas, y de lograr una mayor
independencia frente a los bloques políticos de aquellos años. En la
actualidad incluye a 132 países, entre los que se encuentran casi todos los
latinoamericanos, con una fuerte presencia de países africanos y asiáticos. La
celebración contó con la presencia del secretario general de la UNCTAD, Ruben
Ricupero, y se espera que mañana finalicen las deliberaciones.
El G-77 incluye además a casi todas las potencias
del sur: China, India, Brasil, República Sudafricana, Argentina, Egipto,
Indonesia y otras. Se mantienen algunas ausencias notables como es el caso de México.
Muchos de estos países llegan a Sao Paulo con ciertas expectativas, no solo por
el encuentro de la UNCTAD sino también por el reciente anuncio que las naciones
industrializadas del G-8 están contemplando ampliarlo para incluir a varios de
ellos (India, China y Brasil están en esa lista).
Frente a esta posibilidad, el encuentro del G-77
cobra todavía más importancia. La declaración que están analizando los
ministros y delegados del grupo reafirma su compromiso con la "equidad y la
justicia en las relaciones económicas internacionales" y subraya su apoyo
al sistema de las Naciones Unidas frente al "creciente unilateralismo".
Se enumeran los problemas congénitos de los últimos
40 años, tales como las asimetrías en el comercio, la volatilidad de los
precios de la materias primas, las barreras proteccionistas en los mercados de
las naciones desarrolladas. También se reconocen nuevas cuestiones como el
desarrollo sostenible, la equidad social, las crisis financieras, la
marginalización de los países en desarrollo, etc.
Los países del grupo cuestionan duramente la
globalización actual y sostienen que "ha producido beneficios desiguales
entre los países". En especial atacan las disciplinas y regulaciones
internacionales que condicionan cada vez más las opciones de desarrollo en el
sur con efectos económicos y sociales negativos, y agregan que las
negociaciones comerciales actuales "no han alcanzado las expectativas de
los países en desarrollo".
Por lo tanto, el borrador de declaración que
analizan estos gobiernos apunta a recuperar los espacios de maniobra para
generar opciones de desarrollo propias. También reclaman un sistema comercial
internacional que sea "realmente abierto, igualitario, basado en reglas
predecibles y no discriminatorias y que incorpore los intereses y preocupaciones
centrales de las naciones en desarrollo". Además de las clásicas
denuncias contra los subsidios y los repetidos pedidos de más ayuda financiera,
el G-77 avanza en un tema que en gran parte está en sus propias manos: llama a
reiniciar el Sistema Global de Preferencias Comerciales entre los países en
desarrollo, que desde hace años se encontraba detenido bajo la sombra de los
acuerdos de la OMC. Si se confirmara el lanzamiento de una tercera ronda de
negociaciones en ese acuerdo sería uno de los hechos más destacables del
encuentro de la UNCTAD, y un paso concreto en la colaboración sur-sur. De hecho,
el borrador de la declaración afirma que la cooperación entre las naciones en
desarrollo es "una herramienta efectiva para mantener y fortalecer la
solidaridad y unidad".
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MIEMBROS LATINOAMERICANOS DEL G-77 Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Rep. Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Grenada, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía, St. Kitts y Nevis, San Vicente y Granadinas, Suriname, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela. |
Sin duda que es una demanda por todos compartida. Las organizaciones sociales han presentado reclamaciones similares y anhelan que se puedan generar caminos propios de desarrollo bajo condiciones de autonomía. Pero cuando ese protagonismo vuelve a manos del Estado es necesario dotarlo de contenidos más precisos para orientarlo hacia las demandas sociales y económicas de cada país, ya que en América Latina sobran los ejemplos de gobiernos que han impuestos sus programas de "desarrollo" para favorecer a unos pocos en detrimento de casi todos. En ese terreno existen muchas perspectivas entre los gobiernos miembros del grupo. |
Siguiendo ese razonamiento, debe admitirse que el
G-77 mantiene varios desafíos. Hacia afuera, tiene la oportunidad de incidir
mas profundamente en las relaciones comerciales globales, tanto por la debilidad
de la Organización Mundial de Comercio como por el nuevo papel de algunos países,
como China, India o Brasil. Hacia adentro parece necesario avanzar en el
sinceramiento de las posiciones, ya que el grupo reúne en una misma mesa a
naciones con posturas negociadoras que muchas veces son opuestas (por ejemplo
Brasil y Chile, Cuba y Ecuador). Además, debe solucionar los mecanismos de
representación interna de manera que los consensos que logre realmente sean
transmitidos por aquellos que juegan el papel de "voceros"; no ha
pasado desapercibido que por ejemplo el canciller de Brasil, Celso Amorim, ante
el anuncio de un probable ingreso en el G-8, jugara en el día de hoy con la
figura de "representar" a las naciones del sur.
E. Gudynas es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina). Publicado el 12 de junio 2004. Se permite la reproducción mientras se cite la fuente de origen.
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